Telefónica patrocina este beso
Cuando las tripas del móvil orquestan funciones musicales, anhelando una carga, batería para famélicas bandejas de entrada, quizás racionando un mensaje, sorbiéndolo a poquitos, como un escalofrío en la mandíbula al morder el chocolate ¿quién hinca el diente a un pulgar? ¿quién desnuda las onzas de un teclado?. Cuando eso sucede a quien le importa el operador, o las tarifas, o la cobertura... a quien le importa si ese peso cabe en tu bolsillo y el resto no.
Solo es un teléfono en el metro, observando palabras autómatas pasar y pasar abrigadas en una rutina de trabajo-fiesta-trabajo. Si es que solo es un teléfono dándoselas de artista y el sombrero en el suelo, en pos de caracteres de lujo entre pan y pan que llevarse a la boca, hoy, ahora. Y no sabemos si comerá.

Meneame
del.icio.us