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Cuatro maderas mal colocadas,
cuatro mil personas puestas,
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el negocio del futuro.
Sus alas son chorizos
de dudosa procedencia,
se fríen en la calle
entre ruido y lamparones.
Su pico es la seducción
de la llamada del hambre.
Desinhibido caerás en sus garras
en busca de algo sólido.
En la cara te defeca
o entre pan y pan,
es el ave fénix sanferminero
que anualmente resurge
para estómagos desmemoriados,
de aquellos meos
nacen estos lodos,
y con la gula entre los dientes
la inconsciente cartera
baja al barro a pelear.
Es la nutrición temeraria,
en borrachos esta el filón,
pies que dibujan curvas
y en bajos de pantalón
que son todo un poema.
De forma pírrica
vencer al ruido en las tripas.
Turbia digestión,
euros siliconados,
sodomizadores precios,
pornografía alimenticia.

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del.icio.us
Comentarios(2) »
Hola, kalimotxozale. Este bocadillosrancios...,:):):). Para mí eh!:):)qué le pierde ese guiño de justicia social, de reivindicación de carteras:):):); que va y viene con brusquedad de temas prosaicos a sensaciones etéreas, que ese cocktail siempre resulta conflictivo y difícil de resolver, en fin, que así lo veo yo, y en mi, no sé porqué, se le apodera la reivindicación. Será cosa mía:):):), pero en cualquier caso me ha gustado leerlo.
Hola Kalimotxero,
he visto en tu rincón de la palabra, en tu particular y peculiar cajón de sastre poético, que las franquicias alimentarias (si esque se puede considerar que alimentan, yo creo que matan lentamente pero de manera infalible) te están provocando una serie de úlceras poéticas (maravillosas a pesar de su origen). No es para menos. A nosotros, becarios, estudiantes, explotados y asqueados aspirantes al mileurismo (porque ni 1.000 caen) nos están envenenando sistemáticamente las entrañas en los únicos sitios en que rasgándonos el bolsillo nos podemos llevar unos pedazos de mierda a la boca, sitios a los que la salivación nos arrastras desesperada. Bocatas de pan plastificado untados con toda suerte de excrementos y otro tipo de secreciones (cuyo origen más vale no conocer), "ingredientes" pestilentos y hediondos, cualquier basura barata que le reporte al negocio (ya sea el de la pizza, de la mc kaka, o del kebab) máximo benefio a mínimo coste, el coste es evidente: cabreo (literario), manos, dedos y bocas pringadas a falta de servilletas (porque hasta en esto ahorran), pringadas no porque seamos guarretes (que también), sino por la guarrería y grasuza que rebosa de cualquier cosa que pidas. ¿Dónde está la dieta mediterránea? O en casa de mamá, o en restaurantes impagables para nosotros.