Podría compilar todos los poemas
(Neruda dijo “puedo escribir los versos más tristes esta noche”, yo no soy él, pero tengo mis humildes aportaciones para las noches y para ciertos días...)
Podría compilar todos los poemas
relacionados contigo,
basados,
inspirados,
ligeramente,
al cien por cien,
una ráfaga,
la puta motivación,
plena
una fragancia
un buf
y al papel.
Podría ordenarlos
llamarlos al orden,
y ellos vendrían
¡ale hop!
Cronológicamente,
temáticamente,
alfabéticamente,
algo de mente
el espacio que nos salva
y yo no se nada
¿podría nadar y oler tu ropa?
Que yo no se nada
y revientan mis tripas.
Con cualquier nimiedad
salivaría colores,
y para tus encías
todo un capitulo
toda una gama
toda una antología
construida a pasos de perra
en flequillos de estrofas,
irregulares,
como mi poesía en general
o particularmente
-del verbo partir-
al igual que estos cortes
perpetrados
sobre mis versos,
los besos riman
y olvidé la teoría.
Podría ir a saltos
y volar parcialmente,
vuelo
toco suelo
vuelo
toco suelo
vuelo
toco y toco y toco
y acariciar con los pies
los tuyos
fríos
y el terreno.
Podría simplemente
decir
ay...
Que te cagases por la pata abajo
y me pareciese bello.
Podría en unos puntos suspensivos
construir un universo.
Pero también podría
buscar en los sacos
etiquetados con tu nombre,
donde guardé todo lo que grabé
cuando echaban humo mis sentidos,
meter la mano
inocente
si
al azar
y...
¿patas de gallo?
Cualquier cosa excusa
para crear
en un tren
entre rejillas
en un trabajo
en un encierro
en un recuerdo
y en otro
en un estado de ebriedad
y la musa toda sobria.
Podría ir a la imprenta,
podría ser la ilusión
recién salida de la ducha
con el pelo mojadito
y la lengua repleta de papilas
que son diminutivos
sangrantes
atestiguando lo ñoño que estoy.
Y que coño.
Podría rebuscar en el cajón
mis ojos brillantes
o desangrarme hasta inundar.
Y salir a la calle
emanando luz
regalándosela a la noche
o enrojecer paredes.
Podría compilar todos los poemas
relacionados contigo,
plantándolos sobre tu mesa
sin dejar un solo milímetro
de madera
de cuerpo
de ser
de instante
sin sembrar.

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