Hoy se me ha caído la uña negra
(Podemos ir perdiendo cosas por el camino, pero no la creatividad que nos salva)
Hoy se me ha caído la uña negra
Del dedo gordo del pie izquierdo.
Y recuerdo su color
negro
negrísimo
en aquella habitación que irradiaba brillo
de donde emanaba una amplia gama
de vistosas caricias e ilusiones,
yo era transparencia,
y creí que hablabas mi idioma.
Aquel cuartucho
facultad de bellas artes
editorial gráfica
carrera de letras puras
centro de operaciones
donde jugaban ocio y ternura
sonreía la poesía.
Allí,
con toda esa paleta de luz
mi uña negra.
Y hoy...
... se me cayó.
Considerando
el aprendizaje
y el margen de mejora
que aún me queda
decidme
si esto es
de algo
una puta metáfora.

Meneame
del.icio.us
Comentarios(2) »
sí..siempre nos quedará la creatividad..
Hola Txinaski!
Estaba en la duda!, no sabía si llamarte tonto:):):)como dice D. Mario, has arriesgado mucho con ese final de poema:):):); o a lo mejor comentarte que era una intensa voluptuosidad mutable y desconocida como comenta Charli;):):). En cualquier caso con cariño eh!:):):), este es un lugar propicio para el amor:):):), para tocar sin miedo.
Gracias María por tu piropo de la frasecita:):):), agradecido y recompensado al compartirla.
Bueno sirena, Glauka es la madurez del amor y el conocimiento no? Irenia pues el valor y la apuesta por la mortalidad, una apuesta por la vida y los sentimientos a cambio de los límites. Cualquiera de las dos valía la pena:):):), un placer compartir también contigo.
Os dejo con un poemita de González, uno de sus preferidos, de los mios también, un precioso inventario.
Un beso a todos, Manu.
INVENTARIO DE LUGARES PROPICIOS AL AMOR
Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia ( con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
-sin interés alguno-
en niños, perros y otros animales)
y el «no tocar, peligro de ignominia»
puede leerse en miles de miradas.
¿Adónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.
Ángel González